Crisisteca: ¿Economía de guerra o economía de paz?

[Un artículo de Pere Ortega sobre lo que está pasando con el gaso militar. Resume muy bien la locura del gasto militar, más aún en estas circunstancias. Tiene más artículos donde lo desarrolla más, y en las charlas suele ser muy clarito. Lástima que venga poco por Madrid…]

La denominada guerra contra el terrorismo iniciada por EEUU después del 11/S, primero en Afganistán y después en Irak ha costado hasta hoy la friolera cuantía de 1,1 billones de dólares al erario público de EEUU.  (…)

En Europa no se ha llegado tan lejos, pero si se observan los presupuestos de defensa de los diferentes países en esta misma etapa, éstos han aumentado por encima de los PIB nacionales con un promedio del 5% anual. La llegada de la crisis a partir de 2009 empujó a los estados europeos a recortar los gastos militares para hacer frente a los déficits de sus presupuestos nacionales. Observemos cómo lo han llevado a cabo algunos de estos países. (…)

En España, en el presupuesto de defensa para el año 2011 se propone una reducción de 1.000 millones de euros, con un ahorro del 7% respecto al año anterior. El ahorro más llamativo surge de la reducción de 3.000 efectivos de las fuerzas armadas.  Pero lo más significativo, es que el gobierno español no ha anulado ninguno de sus grandes proyectos industriales de armamento, en los que aun falta invertir en los próximos años alrededor de 15.000 millones €, limitándose a dilatar su realización para años posteriores. Lo cual significa refinanciar los proyectos con las industrias militares y acabar pagando más intereses y encareciendo el precio final de las armas. (…)

Estos casos hacen temer que las reducciones anunciadas por los diferentes gobiernos, tan solo obedezcan a la coyuntura actual de la crisis, y en cambio, no sirvan para abordar el problema de fondo que subyace tras el gasto militar, que no es otro que la ineficiencia para la economía productiva.

Se acepta de manera generalizada desde el ámbito político y económico más ortodoxo, que el aumento de recursos destinado al gasto militar es una inversión productiva en términos de eficiencia económica. Lo cual es falso, ya que el gasto militar entorpece el crecimiento de la economía productiva. Primero, porque los recursos monetarios, de bienes de equipo, de conocimientos tecnológicos y de mano de obra que consumen los ejércitos y la producción de armamentos, si fueran destinados al sector civil generarían mayores beneficios a través de los denominados “costes de oportunidad”. Es decir, dedicar recursos a un sector con mayor  productividad. Segundo, porque el comercio de armas no se rige por las leyes del mercado pues no facilita el intercambio al ser adquiridas directamente por los estados. Esta dependencia empuja a las empresas a no ejercer control sobre los costes del precio final del arma, no produciendo economías de escala y encareciendo su precio final, ya de todos modos será igualmente adquirida por el estado. Hecho que convierte a las industrias militares en parásitos de la economía real. (…)

Artículo completo publicado el 10 de diciembre de 2010 en Publico

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Archivado bajo Antimilitarismo, Ejército, España

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