RSD Alcalá, dinero público en fuera de juego

A principios de este mes de abril estaba previsto que se empezase el proceso electoral en la Real Sociedad Deportiva Alcalá (RSD Alcalá) tras fracasar en enero su conversión en Sociedad Anónima.  Y de buena nos hemos salvado.

Es la explosión retardada, pero igual de estruendosa, de otra burbuja inflada a partes iguales por la especulación inmobiliaria y el interés político del alcalde.  Poco hay de fútbol en todo esto. Para entenderlo hay que echar la vista hacia atrás.

El 1 de julio de 2003 se celebra una Junta General de Socios, y el entonces presidente de la RSD Alcalá, Rodolfo Gómez estaba eufórico. Anunció que el club se convertiría en Sociedad Anónima Deportiva (SAD). Estaba eufórico porque la fiesta del ladrillo, con todo su dinero calentito y loco, estaba todo su auge. Era la oportunidad de hacer también nuevo rico al propio club de fútbol de Alcalá. Por dinero no iba a quedar. De hecho, el propio Gómez es un gran empresario de la zona [Presidente de Mixer]. Pero no solo era eso: por aquellas fechas estaba a punto de tomar posesión de su cargo de concejal el Partido Popular en el Ayuntamiento de Alcalá. Tan ebrio de autoridad estaba que llegó a decir que Bartolomé González no habría ganado las elecciones sin el apoyo del equipo del Alcalá. Y llegó el calentón final: Gómez se compromete a mantenerse como presidente  hasta que el Alcalá sea Sociedad Anónima. Dejaría la presidencia la siguiente temporada.

¿Pero había base deportiva y social para tal empeño cabezón en convertirse en SAD si nadie lo pedía?

El Alcalá soñaba desde hacía tres años con pasar de 2ª división B a la 2ªA. Pero aparte de ganarse la plaza en el campo, también era necesario que el club se convirtiese en SAD.  Para eso tenía que calcularse el valor patrimonial de la entidad y sacar acciones para buscar compradores. El equipo pasaría de ser de los socios a ser de quien pusiera el dinero y comprase las acciones.  De unos mil socios a un dueño o pocos dueños. Por aquel entonces, como decíamos, todo era dinero brotando de los ladrillos sin parar. De paso, se usó  políticamente al equipo de fútbol.

El empuje deportivo se desinfló en poco tiempo. En 2005 no se gana ni un partido en la promoción para subir a 2ªA a manos (o a pies) del Hércules,  [años más tarde se destaparía que compró partidos] y la temporada siguiente peor aún: descenso a Tercera. Tres temporadas en Tercera y vuelta con modestia a 2ªA. Y ahí sigue el Alcalá.

Tampoco había razón social: No han aumentado los socios, que se mantienen en un millar escaso (menos del 0,5% de la población de Alcalá), y apenas hay recursos externos, y los ingresos por público se reducen. Todo esto en medio de la fiebre futbolera más grande que se haya conocido nunca.

Pero como si no pasara nada [ya hemos dicho que lo de la SAD tiene poco que ver con el fútbol, y más con el negocio] sigue el proceso de conversión en SAD. El patrimonio del Alcalá se valora en 515.000 euros. En realidad el club no tiene apenas nada. Ni campo propio (cedió la propiedad a cambio de que el Ayuntamiento le pusiera iluminación articifial). El precio de las acciones es de 600 euros. Un precio “popular” para que los propios socios pudieran hacerse con la propiedad del club. El discurso oficial de la presidencia del club asegura que se iban a suscribir todas por los mil socios. Resultado: como el que oye llover. En realidad nadie se creía que la masa social tuviera interés, y menos dinero para meterse en una empresa que no tenía ningún beneficio monetario.

Empiezan los nervios y los dirigentes del Alcalá cambian la versión del proceso. Se abronca a los socios por rácanos, y se ponen venta al resto del público las acciones. Ah, y si viene un Dimitry Piterman y arruina el club o si se lo llevan a otra ciudad será culpa de los socios.

Pasa el tiempo y la orgía del ladrillo se acaba y los compradores no aparecen por ningún lado. Se dan dos prórrogas en septiembre y octubre de 2010. Empiezan las búsquedas desesperadas.  En episodio rocambolesco le llegan a a tirar los tejos a un jeque de Omán este verano pasado por la via del presidente Carretero.

Hasta aquí todo parece un desastre de una asociación pública, pero de carácter privado, que se juega sus propios cuartos. Pero no hay que olvidar que el proyecto, desde el primer momento, incluía una participación de un 30% del Ayuntamiento en el accionariado. En un Junta General del club de 2007 el concejal Isoldi lo reafirmó. O lo que es lo mismo, que el famoso apoyo político nos iba a costar unos 200.000 euros. Que recordemos , no tenían ningún beneficio monetario.  De eso nos hemos salvado, por ahora.

Nos hemos salvado de eso, pero desde hace tiempo ya se detrae dinero público del presupuesto municipal para la RSD Alcalá o se subvencionan sus actividades. Un repaso de las subvenciones, privilegios y cantidades:

– Sede social en instalaciones municipales. Hasta ahora en el antiguo antiguo colegio público Historiador Fernando. Con dinero público se está habilitando una nueva sede enfrente del Polideportivo del Val, en la antigua sede del Club de Jubilados del Val.

– Caseta de Ferias.  Se subarrienda. Ganancias netas probables por encima de 3.000 euros.
– Subvención de 170.000 euros anuales a cargo de los presupuestos municipales
– Uso del campo de fútbol municipal. Incluido mantenimiento de las instalaciones por parte del Ayuntamiento.

– Autobuses gratis para desplazar a los aficionados en caso de eventos (ascensos, descensos…)

Evidentemente esto ocurre porque ha habido un uso político del equipo. Incluso, en el delirio de alcanzar la 2ªA y seguir hasta el infinito, el Alcalde Bartolomé González prometió un nuevo estadio en Espartales para 10.000 espectadores. Incluso lo siguen anunciando en la página de la RSDA. La consttrucción de un nuevo estadio significaría la demolición del Estadio del Val, y la previsible recalificación del suelo. La previsión era que se construye con iniciativa privada, pero el suelo era público. ¿Una permuta de suelos, y  urbanización junto al río?

Por cierto, ya que hablamos de recintos municipales y de competencias del Alcalde como responsable de la Seguridad:  ¿Hasta cuando se va a permitir  la exhibición de estética, mensajes y simbología neonazi en un recinto público municipal como es el Estdio del Val, a cargo de grupos como Brigadas Alcalaínas?

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Archivado bajo Alcalá, Ayuntamiento, futbol

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