¿Tienen sentido las ferias de Alcalá en 2011?

En las anteriores ferias de 2010 hubo una gran polémica porque el gobierno municipal del PP decidió suprimir los fuegos artificiales, con la excusa de la crisis. Lo de usar dinero público en polvora es mejor ejemplo de gasto público dudosamente justificable ni socialmente rentable.

Y si los fuegos artificiales son suprimibles en base a ser un gasto superfluo en época de crisis ¿por qué no suprimir todas las ferias?

Hay que recordar que las ferias de agosto ni siquiera son las fiestas patronales (que lo son las de los Santos Niños y de la Virgen del Val). Le gana históricamente en popularidad la fiesta de la romeria de la Virgen del Val, en septiembre.

Las ferias de agosto era eso: una feria de ganado en la época en que Alcalá era una sociedad agraria, desde la Edad Media. Que como convocaba a mucha gente durante varios días, pues se formaban fiestas con bailes, atracciones y comerciantes.

Eran fiestas donde se juntaban elemtos agrarios, sociales y espirituales (aunque en el caso de Alcalá la referencia a San Bartolomé, 24 de agosto, era una simple referencia temporal). Las fiestas se entendían como momentos de no-trabajo cuando la forma de vivir era trabajar de sol a sol siguiendo los ciclos de la tierra. Eran espacios liberados para la expresión popular, fuera de los eventos programados por el poder. Y, evidentemente, tenían un función de encuentro entre los adolescentes que buscaban pareja.

Pero hace tiempo que aquellas fiestas dejaron de ser populares y pasaron a ser financiadas y controladas por el Ayuntamiento en asociación con el poder religioso.

Tal vez, sólo con la vuelta de la democracia, y la recuperación del espacio público,  se crearon breves y parciales espacios de auténticas fiestas populares en los barrios, autogestionadas por las asociaciones de vecinos, y la recuperación de los Carnavales. Ambos eventos sociales han sido secuestrados por el Ayuntamiento anulándolos como encuentros sociales através de interes políticos y de la burocracia.

Sí, todas las fiestas locales están controladas desde el poder. Por el simple hecho de contrlar el espacio público y lo que hace en él. Muchos políticos repiten el mantra de que “las peñas son el alma de las fiestas” en realidad es una forma de sellar un pacto con unas peñas que son asociaciones inertes socialmente que juegan a adular y dejarse adular por los gobernantes. La única participación que se espera de la población en general durante esos días es su actitud consumista ya sea de entradas de espectáculos,  chorizos y morcillas o de la montaña rusa en el recinto ferial.

Tampoco son unas fiestas que creen una base común identitaria. Nadie se queda en Alcalá para vivir sus fiestas. La gente que queda en esas fechas en la ciudad va a las actividades o al recinto ferial porque no hay nada que hacer en agosto en Alcalá. Y el Ayuntamiento ya se ocupa de que no haya nada durante los dos meses anteriores para crear más espectación.

Una muestra del desinterés general son las declaraciones de las damas de ferias (otra rancia herencia) en las cuales las adolescentes responde de forma casi unánime que a) no tienen nada que ver con la Casa regional que les ha elegido, b) que para ser elegida no tuvieron competencia y c) que no suelen estar en Alcalá en Ferias. De hecho, este año tres de las damas no tienen niguna conexión familiar con la región/provincia que representan, y otras dos viven en la ciudad de Guadalajara.

En esta situación ¿tiene mucho sentido organizar tal evento de diez dias con tal cantidad de gasto público y de uso de recursos?

¿Qué sentido tienen estas fiestas pensadas para una sociedad preindustrial austera en esta sociedad postindustrial hiperconsumista? ¿Alguien entendería que se recuperara la feria de ganado de hace 200 años? Pues  no es tan absurdo plantearse entonces cómo son nuestras fiestas en el siglo XXI. ¿Hay que hacer estas fiestas cuando es abrumadora la oferta de nuevos espacios festivos, lúdicos y de ocio abiertos durente todo el año?  Ya no hace falta esperar un año para montar en

as atracciones, ver espectáculos, salir a comer fuera o ir al baile a divertirse o/y buscar pareja.

Ya de por sí la propia oferta de temporada da muchas opciones para ello en nuestra ciudad (Semana Cervantina, Fiestas de los Santos Niños, Carnaval, Nochevieja) y otras fiestas que podrían ser potenciadas, y con más huella identitaria, como es San Juan, la romería del Val, Santa Lucia o el Día de Cervantes.

¿Y si nos vamos pensando ahorramos el gasto populista que significan la Fiestas de agosto cuando la situación financiera municipal va ponerse mucho peor?

Al menos, deberíamos hacer un debate honesto.

[Imágenes de la Feria de Alcalá, del blog Alcala de Henares foto a foto. http://alcalafoto.blogsome.com/]

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