La suspensión de pagos del Ministerio de Defensa

Volvemos a incluir un artículo del Centre d’estudis per a la Pau JM Delàs. Este artículo cuenta cómo parte de nuestra deuda está comprometida con el pago de armamento para nuestro glorioso ejército español, fabricado y cobrado por nuestra gloriosa industria militar (incluida la del Corredor del Henares).

Los investigadores antimilitaristas ya habían avisado que la mayoría del I+D español estaba dedicado a la industria militar. Y como la fiesta del ladrillo era interminable, todo el mundo se hizo el sordo. Ahora nos extrañamos de porqué no somos competitivos cuando se paran las hormigoneras… EPR

La ministra Carmen Chacón ha dicho públicamente que el Ministerio de Defensa por falta de liquidez no puede hacer frente al pago de 26.692 millones de euros correspondientes a los 19 Programas Especiales de Armamentos comprometidos con diversas industrias.

(…) No tiene recursos suficientes para hacer frente a los grandes programas de armamentos y como se tendrán que renegociar con las industrias militares y aplazar sus pagos, el mismo Ministerio avisa que la deuda se incrementará de manera importante. Los técnicos del propio Ministerio han hecho una proyección para el año 2015 con un importe final de la deuda que ascenderá a 36.876 millones €.
(…) En realidad este embrollo empezó en 1996 con la llegada al gobierno del Partido Popular, que inició proyectos militares de nuevas armas y continuó otros puestos en marcha en la etapa anterior por el gobierno del PSOE. Estos grandes programas de armamento eran los aviones de combate EF-2000, las fragatas F-100, los carros de combate Leopardo y Pizarro, y los helicópteros de combate Tigre. A todos ellos pronto se sumaron los aviones de transporte A400-M, los submarinos S-80, diversos buques de guerra, el Obús de 155mm, más los misiles, torpedos y sistemas de comunicación asociados (…). Todo ello ocasionó que los compromisos de gasto hasta el año 2025 con las grandes industrias militares españolas (EADS-CASA, Navantia, Santa Bárbara, Indra, ITP, Eurocopter…) alcanzaran la cifra de 40.000 millones €, de los cuales a finales de 2010 tan sólo se habían satisfecho 4.267 millones.

Estas enormes inversiones no podían llevarse a cabo sin incrementar de manera importante el presupuesto militar. Esto, evidentemente, tenía un elevado coste político para el PP, por el hecho de iniciar un nuevo periplo aumentando considerablemente el gasto militar, lo cual no sería bien acogido por la opinión pública española. La solución la encontró la Gerencia de Cooperación del Ministerio de Defensa mediante una fórmula de ingeniería financiera, que consistía en conceder préstamos para I+D desde el Ministerio de Industria a cero interés a retornar en 20 años por las industrias militares a cuenta de las compras de armamentos. Se firmó un convenio entre ambos ministerios (Industria y Defensa) según el cual Industria adelantaba el dinero en concepto de I+D que las empresas devolverían a Defensa cuando ésta llevara a cabo el pago de las armas.
De este modo se conseguían dos propósitos: primero, no incrementar en demasía el gasto militar del Ministerio de Defensa, y, segundo, que la industria militar viera satisfechas sus demandas de ayuda para financiar la investigación y desarrollo de los nuevos prototipos de armas. Sin embargo, el problema de fondo persistía: algún día Defensa tendría que hacer frente al pago de las armas y retornar el dinero de I+D a Industria. Hoy en día, transcurridos dieciséis años, Industria ha adelantado a las industrias militares 14.976 millones € y no ha recuperado ni un euro.

Defensa, pues, no ha podido devolver el dinero a Industria debido al elevado monto de la factura, a lo que debe sumarse, por un lado, los recortes presupuestarios que a partir de la crisis también afectan a Defensa, y, por otro, el elevado costo de mantenimiento de esas armas, 400 millones € anuales, que en el horizonte de 2025 alcanzaran los 800 millones. (…)

De hecho, la asunción de gastos en defensa por parte del Ministerio de Industria ya se está llevando a cabo. Este camino se inició mediante los créditos en I+D mencionados, después desde el año 2007 se adquirió material para la Unidad Militar de Emergencias por un importe de180 millones €. Y ahora se anuncia la contratación de 5 Buques de Acción Marítima por 780 millones, dos de los cuales serán financiados por los ministerios de Cultura y Ciencia.

Desde el Centre Delàs hemos anunciado y denunciado en innumerables ocasiones los enormes gastos militares que el Estado español estaba llevando a cabo para disponer de unos armamentos que, una vez finalizados, no tendrían ninguna aplicación práctica, además de su ineficiencia económica debido a los costes de oportunidad perdidos en la economía productiva. Es el momento de anular el resto de esos contratos de armas que no sirven para nada y solo contribuyen al endeudamiento del Estado. Aunque sea tarde, es mejor ahora que nunca.

Pere Ortega

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