De Alcalá al campo por la crisis

En el periódico La Vanguardia del 25 de diciembre publicaban un artículo con el título “Me vuelvo al pueblo”, sobre como el mundo rural resurge como un refugio frente a la crisis. Y aparecía el caso de un alcalaíno. Lo transcribimos el artículo a continuación.

Seguro que esto lo lee cualquier cargo político local de Alcalá o alguna de las mentes bienpensantes y podrían el grito en el cielo pidiendo medidas para que la población joven no tenga que emigrar. ¡Más industria! Pues parece que la solución es inversa: más trabajo agrario en Alcalá, donde aún quedan espacios para ello. Y generan más empleo que la falsa industria que nos quieren imponer.

EPR

Alberto Calvo (29 años) regresó al pueblo tras la muerte de su tío

Aún no hay cifras, porque es un proceso silencioso. No es un éxodo masivo, más bien es un goteo que comienza a ser visible y del que ya hablan sociólogos y demógrafos. Algunos lo llaman neorruralismo, otros contraurbanismo, pero más allá de las definiciones lo que se esconde es el regreso al pueblo de aquellos muchachos que un día lo abandonaron en busca de un futuro mejor. O los que ya nacieron en la ciudad, pero habían mantenido un vínculo con el pueblo de sus padres. Una vuelta a las raíces no tanto en busca de una vida más tranquila, en armonía con la naturaleza, sino empujados por la crisis, el paro, la precariedad laboral, el elevado coste de la vivienda y el transporte… El pueblo resurge como una alternativa de vida en unos momentos duros, a lo que ayuda –y mucho– la gran transformación sufrida por los núcleos rurales, donde los servicios están garantizados si no en el mismo pueblo, en el de al lado.

(…)  Ahora [los jóvenes] regresan a trabajara la tierra de sus padres o a hacerse cargo del ganado. (…)

Es el caso de Alberto Calvo, 29 años, criado en Alcalá de Henares (Madrid), cuando terminó la secundaria se puso a trabajar en la industria de la zona. Y los fines de semana, a ayudar a sus padres en un restaurante de la sierra de Guadalajara. Pero la crisis llegó  y el trabajo escaseó. La muerte de su tío, ganadero en un minúsculo pueblo de la sierra de Madrid, le dio la oportunidad de seguir con el negocio de ese familiar soltero. Calvo no se arrepiente “en absoluto” de la decisión. “El campo es muy duro y los animales no entienden de días de descanso, pero soy feliz, no me falta de nada, porque tampoco pido mucho. Y soy mi propio jefe”, indica.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo agricultura, Alcalá, Crisis capitalista

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s