El PP amenaza a las bibliotecas públicas de Alcalá

En la última convención del Partido Popular de Alcalá de Henares algunos asistentes se reunieron en grupos de trabajo para encontrar ideas nuevas a nivel municipal para el gobierno local.

Desde la comisión de Cultura sacaron la siguiente idea: “Transformación de la red de bibliotecas convirtiéndolas en salas de lectura y de estudio equipadas con las nuevas tecnologias

Ciertos políticos dan un valor semántico al lenguaje y las palabras que no siempre es el mismo que la ciudadanía, en general, comparte. O simplemente usan el lenguaje para ocultar el mensaje o la acción política.

Por ejemplo, el Alcalde Bartolomé González dice que quemar la basura no es incineración. Él mismo empezó prometiendo austeridad, con todas las letras y sobre todas las cosas, cuando cogió el mando del Ayuntamiento en 2007, y en cuatro años aumentó en muchos millones la deuda municipal. Deuda austera. Pues lo que dicen ahora sobre lo que quieren hacer con las bibliotecas públicas de Alcalá viene a ser lo mismo.

Convertir las bibliotecas públicas en salas de lectura y estudio significa simplemente dejarlas con servicios mínimos. Es dejar solamente la infraestructura: unas mesas, unas sillas, unas cuantas obras de referencia y un par de ordenadores. Si quieren una imagen equivalente recuerden las “bibliotecas” de los colegios o institutos.

Porque en realidad las bibliotecas ya son salas de lectura y estudio actualmente, con lo cual remarcar que se transformarán en eso, y solamente eso, quiere decir que van a eliminar todo lo demás.

¿Qué se pierde? Se eliminan los servicios de referencia (cuando vas a preguntar por un libro, pides orientación para buscar algo o preguntas sobre cómo está ordenada la biblioteca para poder apañarte autonomamente), los servicios de préstamo, los servicios de desiderata (pedir la adquisición de un libro que no está) y cualquier servicio añadido para el/la usuario/a.

¿Y eso de “equiparlas con las nuevas tecnologías” qué significa de transformación, de qué va? Para empezar es reconocer que no estaban equipadas. Se podría pensar que van a ser equipadas con redes Wifi, acceso a bases de datos, etiquetas RFID, libros electrónicos, ordenadores con programas especilaizados, máquinas de escaneado de libre disposición… Pues no. Para un político, que ni tendrá carnet de la biblioteca pública, lo de las nuevas tecnologías se concreta en un ordenador con conexión a internet donde poder entrar en Google, “que ahí está todo”.

Esta transformación sería un golpe de gracia para una red de bibliotecas que sigue anclada en una forma de gestión bibliotecaria de hace 30 años. El sistema y las condiciones de préstamo son de museo. No hay catálogo en línea. No hay carnet común para toda la red. No se ha abierto una biblioteca desde 1998. Es más, se han ido cerrando instalaciones o servicios (Gilitos, Piscinas, Galerías León).

La web de las bibliotecas públicas de Alcalá (por llamarle algo) es de la era de la web 1.0. Vergonzante para una ciudad que pretende liderar eso de la Industria del Español, y que farda tanto de la Ciudad de las Artes y las Letras. Basta mirar las webs de ciudades similares a la nuestra por población y posición regional como son Terrassa (allí sí que les importan las bibliotecas municipales), Gijón, Móstoles o Jerez de la Frontera para poner la cara colorada a más de dos concejales y todos sus asesores.

El proceso puede ser similar al que se apunta en un reciente artículo analizando la última década de las bibliotecas de Madrid: “El circulo vicioso se cierra con lo que (…) es una infantilización de las bibliotecas públicas. Espacios que sirven para estudiar o conectarse a Internet,  donde la crisis hace que muchos padres las vean como centros gratuitos de ocio y guardería para sus hijos, lugares multiusos con zona wifi y poco más (…). Por contra no hay apenas novedades ni renovación del fondo, lo que supone el deterioro del mismo, su obsolescencia y la creciente falta de interés por parte de los usuarios, que se acostumbran a ello. Hay pocas actividades, confundiéndose cada vez más biblioteca con sala de estudio.

El PP quiere dar el tiro de gracia a la entidad cultural más importante y con mayor convocatoria de la ciudad. Sólo serán los últimos de una larga lista de gestores políticos de todos los colores que han estado a cargo de la Concejalía de Cultura (PSOE, PP e IU) sin importarles nada lo que pasaba en las bibliotecas públicas.

Además, las bibliotecas en épocas de crisis son un refugio para el ocio, para la formación de aquellos que no tienen recursos para comprar libros o manuales. Es cuando más habría que ampliar la oferta. Como un servicio social básico que es.

Pero al gobierno municipal le llena más ponerse medallas por la nueva macro biblioteca de la Universidad que supuestamente abrirá 24 horas, que poner el esfuerzo y el dinero público en el fomento de la lectura en los barrios para luchar con el crecimiento escalofriante del analfabetismo funcional. Porque antes de conectarse a internet o ser bilingüe hay que comprender lo que se lee y lo que se quiere expresar. Mucho fracaso escolar empieza por no poder comprender lo que se lee.

LAS BIBLIOTECAS NO SON UN GASTO. SON UNA INVERSIÓN

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Archivado bajo Alcalá, cultura, Libros y bibliotecas, PP

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