Las derechas I+D: PP, UPyD

Excelente y ameno artículo sobre la ‘neolengua’ de la derecha española, representada por PP y partidos 2.0 como UPyD o Ciutadans. Publicado en noviembre en la revista Diagonal [Ver artículo original]

Las derechas I+D

GUILLEM MARTÍNEZ

1. A finales de la primera legislatura de Aznar, el PP protagonizó una noticia que, a su vez, protagonizó un breve. Un breve es una noticia que no se sabe de qué va, por lo que se abandona en la cuneta del diario. A menudo son ocultadas por el cuerno del croissant que te estás desayunando. La noticia era,más o menos, esta: La FAES firma un convenio con un think tank del Republican Party para compartir lenguaje.

El lector imaginario que leyó aquello pensó que, como mucho, intercambiarían tacos. Mordió croissant y pasó página. Poco tiempo después, en la segunda legislatura Aznar, los pocos lectores de aquel breve se quedaron a cuadros. El partido que en los ‘90 agrupó a toda la derecha, comprendiendo también a la derecha que no había aceptado la Constitución –ni siquiera la de 1812–, disponía de un nuevo lenguaje. Un lenguaje en las antípodas del utilizado, pongamos, por el Obispo de Astorga durante el Franquismo unplugged.

Era un lenguaje absolutamente democrático, sazonado cada 1,2 segundos con ‘palabros’ como libertad, democracia, constitución. Además, era un lenguaje que, como sucedía en EE UU cuando un chico o una chica del Republican Party tomaba la palabra en el Congreso o en una tertulia televisiva, se convertía en protagonista, acababa con el adversario y ofrecía respuesta democrática y constitucional para todo lo, hasta entonces, inimaginable. Por el mismo precio –dato importante– era un lenguaje eléctrico y fascinante –la crispación, snif, es una mezcla de fascinación y electricidad–.

UPyD no tiene problemas en usar lemas clásicos de la izquierda.

2. ’Il duce ha fatto amare la bellezza della elettricità’ El producto lingüístico importado consistía en la adopción de un lenguaje democrático radical, con tintes libertarios, que se insería en un discurso de regeneración de Estados Unidos, a través de una vuelta a una edad de oro imprecisa, que abarcaba diversos jalones: la revolución –incluido Jefferson–, la colonización y –toma ya– el anarquismo individualista estadounidense.

En España, la adaptación del vocabulario USA vino a plantear la regeneración de una España por parte de una derecha que ya no tenía en los Reyes Católicos su edad de oro, sino en la Transición. Se ensayó, con cierto éxito, alguna pirueta I+D, como plantear un discurso democrático-liberal del Franquismo, un prólogo de la Transición que se inició en 1934, cuando Franco pidió la unidad de todos los demócratas frente a la horda.

Fue de nota el tratamiento a ETA, grupo armado minoritario que, cuando atentaba, en Europa se le dedicaban breves, ocultados por croissants, mientras que por aquí abajo se le dedicaban auténticas paralizaciones de la información, y construcciones lingüísticas de cohesión absoluta en torno a una Constitución interpretada por una nueva derecha. Sobre el éxito de la adaptación hispana del invento estadounidense, una anécdota. Anécdota: a finales de la segunda legislatura, una delegación republicana vino a Madrid y, tras ver lo que se cocía –en los medios, en la política–, uno de los delegados exclamó: “Aquí se ha llevado a cabo la revolución conservadora con mayor éxito que en Estado Unidos”.

No era para menos. España era el único país con pasado fascista en el que gobernaba una derecha que se recreaba con conceptos que en Alemania están penalizados en el Código Civil. Además, esa derecha que había cruzado el desierto, había conservado intacto su imaginario fascista, repleto de conceptos –unidad nacional, nacionalismo, nacionalismo lingüístico, catolicismo oficial, clasismo, recelo al mundo del trabajo y a la participación–, que ahora, mediante una revolución lingüística, eran más democráticos que tú.

Otro signo del éxito de la cosa fue su expansión, el nacimiento de nuevos partidos que participan de esa revolución del lenguaje para, sin llegar a competir con el PP, captar votos a la derecha del PP –como Plataforma per Catalunya, único partido con DOC fascista, vocabulario Disney y representación en instituciones–, o captar votos de las izquierdas en zonas o en electores–tipo con serias dificultades sentimentales para votar PP: Ciutadans, un partido que, verbigracia, en estas elecciones tiene la gentileza de no competir con un PP que superará su techo en Catalunya; o, tachán-tachán, UPyD.

3.¡Socorro! UPyD, ahora que caigo, era el tema que se me había pedido para este articulete. UPyD es un partido que brilla con luz propia, pero no luz original. Su luz es esa revolución lingüística que les he esbozado, y que une a UPyD a otras derechas que, tras el 20N, no tendrán por qué cambiar su exitoso lenguaje. La única incógnita es saber qué o quién ocupará el lugar privilegiado de ETA en sus discursos. ¿Quién será el elemento cohesionador a exterminar para realizar la regeneración, la libertad, la democracia, la constitución? ¿El 15M? ¿los catalanes? ¿los bizcos? ¿los filatélicos? En ese sentido, les deseo a todos ustedes mucha suerte. Hasta la próxima.

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