Pescado en lata de ninguna parte

En este blog solemos rescatar informaciones sobre el muy desconocido tema de la pesca. Sobre las condiciones laborales, sobre la explotación de recursos o sobre el consumo. Este artículo, que apareció a mediados del mes pasado en El País (ver enlace al final del texto) es una vuelta de tuerca más respecto a la consolidación de la Unión Europea como zona de libre y salvaje mercado.

EPR

La anchoa del Cantábrico y el mejillón gallego. Esta información —el origen de los pescados y mariscos en conserva— no será obligatoria en el etiquetado si prospera el paquete normativo —el llamado informe Stevenson— aprobado por el Parlamento Europeo que se integraría en la futura Política Pesquera Común (PPC). Esta cuestión ha enfrentado al sector. Mientras que las grandes conserveras aplauden la medida, las asociaciones de pequeños productores creen que perjudicará sus ventas, apoyadas en gran medida en el valor añadido del lugar y método de captura del género.

La Comisión de Pesca del PE incluyó en el artículo 42.2 del informe Stevenson la obligatoriedad de indicar la procedencia de la materia prima de las conservas. Una enmienda presentada por la eurodiputada gallega Carmen Fraga (PP) pedía la supresión de este punto. La eliminación finalmente prosperó. La representante popular defendió que incluir dicho dato complicaría el etiquetado. Argumentó, además, que saber el origen no aportaba información “relevante al consumidor”, que sería “incapaz de digerir tal cantidad de detalles”.

Las organizaciones de consumidores, sin embargo, no están de acuerdo con estas consideraciones. “Es una garantía para el consumidor saber el origen del producto y ahora la gente mira más en qué se gasta el dinero”, afirma la OCU. “La información que recibe el consumidor nunca es demasiada y cualquier merma en este sentido es una mala noticia”, añade.

Fuentes de la institución europea afirman que ha existido presión de la industria para la supresión del artículo que obligaba a indicar la procedencia del pescado. La OCU también considera que es una cuestión de lobby. “Pero no vemos el beneficio, salvo ocultar que su producto no venga de Europa o que es de peor calidad y que el consumidor lo compre a ciegas”.

El Consejo Regulador del Mejillón de Galicia denuncia que ese —confundir al cliente— es precisamente el objetivo. El temor de los pequeños productores españoles es que las grandes empresas intenten confundir al consumidor sobre el origen del pescado con eslóganes como “sabor a Galicia”, pero con un precio menor al tratarse de producto importado de países donde es más barato.

La decisión definitiva podría tardar meses en llegar, tras el debate y aprobación en el Consejo, donde el texto puede sufrir nuevas modificaciones.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/09/17/actualidad/1347910719_595047.html

 

 

 

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Archivado bajo pesca, PP, Unión Europea

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