Si los hombres no hablamos del patriarcado tendemos a reproducirlo (inconscientemente)

Se acerca el Día de la Mujer Trabajadora. Hay montones de actos interesantes (todos fuera de Alcalá) para recordar que aparte de la fiesta también en un día de lucha social. Desde aquí aportamos este texto publicamos este texto que apareció en el último número de la revista Rojo y Negro (febrero 2013, nº 265, pág. 9)

Como dicen en el texto: NI MERCADO, NI ESTADO, NI PATRIARCADO.

Hemos hecho un extracto el texto completo está en: http://www.rojoynegro.info/sites/default/files/rojoynegro265febreroweb%20%281%29.pdf

EPR

Si los hombres no hablamos del patriarcado tendemos a reproducirlo (inconscientemente)

Gustavo Acevedo, CGT Ayuntamiento Madrid

En el mundo sindical… el sexismo es un problemón

(…) En el mundo del trabajo el modelo masculino dominante es el de un hombre viril, aguerrido, que no titubea ante la adversidad, varonil, que no muestra flaquezas ‘femeninas’, que mantiene a su familia con el sudor de su frente, etc., y este modelo en parte ha conformado la imagen del activismo sindical, de la persona sindicalista.

destruye-el-patriarcadoCuando hace años integré el SP del STAP-Madrid observé que la mayoría de las personas asistentes a plenarias, Plenos, a reuniones federales o confederales, etc., éramos hombres. Similar a otros colectivos, aunque en mundo laboral tal vez más pronunciado. Y esta ‘masculinización’ no sólo es un asunto matemático, de cantidad, sino que genera un ‘sesgo’ varonil a las organizaciones. Las características varoniles se convierten en modelos de militancia sindical. Por supuesto,  conscientemente. Y estos modelos ‘in-conscientes’ de militancia sindical redundan en facilitar la presencia y el desempeño de hombres, mientras dificultan la participación y desempeño sindical de quienes no sean hombres aguerridos, fuertes, valientes… Vamos a hacer la huelga por cojones, los esquiroles son maricones, los jefes nos están dando por culo, esa jefa es una puta… Desgraciadamente son expresiones comunes del mundo del trabajo y extendidas en el mundo sindical. Aunque llevemos un mundo nuevo en nuestros  corazones, por desgracia, inconscientemente tendemos a reproducir las opresivas relaciones patriarcales dominantes…incluso dentro de nuestros propios sindicatos. Y es un problema grave porque lo que sucede ‘dentro’ del movimiento sindical se asemeja bastante a lo que sucede ‘dentro’ de nuestra sociedad. No es lo mismo, por supuesto, sólo pretendo indicar las semejanzas entre el ‘interior’ del Sindicato y el ‘exterior’ de la sociedad.

Ni mercado, ni Estado… ni patriarcado Así decía el lema de la pancarta que algunos hicimos en 2011 para la mani de octubre de ‘hombres contra la violencia machista’. Algunos nos reprocharon que la mani debía ‘centrarse’ en contra de la violencia machista y ‘no mezclar’ asuntos. Coincidiendo en parte, replicamos nuestro hartazgo de que se impusiera esta lógica: un día ‘sólo’ contra la violencia machista y el resto de los días del año, en la práctica, ‘sólo’ contra el capital. Esto es lo que hacemos la mayoría de hombres sindicalistas en los hechos. Con ‘apoyar’ la lucha de las mujeres contra el patriarcado, unos más y otros menos, parece que ya hemos cumplido. Y aunque podamos comprender que la lucha contra el capital es la misma lucha que contra el patriarcado, pues ambos sistemas explotadores y opresivos se encuentran entrelazados, imbricados, como si fueran un ‘todo social’, en los hechos tendemos a separarlos y a priorizar la lucha contra el capital, reduciendo la lucha antipatriarcal a un ‘apoyo’, más o menos activo. Y como tenía por lema un grupo sudamericano de hombres antipatriarcales, creado por la presión y el hartazgo de las compañeras de su organización popular, si los hombres no hablamos del patriarcado, lo reproducimos, consciente o inconscientemente, añadiría yo. Aunque todas las personas reproducimos inevitablemente las relaciones dominantes en nuestras sociedades, en cuanto a las relaciones patriarcales habría que matizar que los hombres somos y actuamos como ‘agentes activos’ en su reproducción. En una sociedad machista los hombres poseemos ‘privilegios’ que nos permiten una vida más cómoda, y en mi opinión son estos privilegios los que contribuyen a que nos cueste reconocer que nuestros comportamientos, aunque no sea nuestra intención, pueden molestar y ser nocivos. Para nosotros es normal nuestra presencia y dominio de las actividades públicas, colectivas, es normal que en nuestras actividades estemos rodeados de otros hombres, es normal que apoyemos a compañeros que muestran más disposición para las tareas y los ‘cargos’, es normal y natural que dispongamos de más tiempo y posibilidades, etc. Y cuanto más masculinizada está una organización, más ciega se hace ante el problema de las relaciones patriarcales y más tendencia a reproducirlas.

Probablemente, entre el treinta y cinco y el cuarenta por ciento de la gente — quizá más en estos días— tiene un modelo de padre estricto que es el que rige su comportamiento político. Asimismo, hay gente, probablemente otro treinta y cinco por ciento, cuyo comportamiento político se rige por una visión del mundo como la de la familia protectora. Y luego está la gente de «centro».

Observa que he dicho rige su comportamiento político. Todos tenemos los dos modelos, activa o pasivamente. Los progresistas ven una película de John Wayne o de Arnold Schwarzenegger y pueden entenderla. No dicen: «Yo no sé de qué va esta película.» Tienen un modelo de padre estricto, al menos pasivamente. Y si eres conservador y entiendes el Show de Cosby, tienes un modelo de padre protector, al menos pasivamente. Todo el mundo tiene las dos visiones del mundo porque las dos están muy presentes en nuestra cultura, pero la gente no vive necesariamente siempre de acuerdo con una visión del mundo.

Así que la pregunta es: ¿Vives de acuerdo con uno de los modelos basados en la familia? Pero esta pregunta no es lo suficientemente específica. La vida tiene muchas  dimensiones, y mucha gente vive de acuerdo con un modelo de familia en una parte de su vida y de acuerdo con otro modelo de familia en otra parte de su vida. Tengo colegas que son padres protectores en casa y liberales en política, pero padres estrictos en el aula. Reagan sabía que los obreros, que eran protectores en su política sindical, con frecuencia eran padres estrictos en casa. Utilizaba metáforas políticas basadas en la casa y la familia, y conseguía que los obreros trasladasen de la casa a la política su modo de pensar de padres estrictos.

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